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Un año más, en Martes Santo, tuvo lugar la celebración de la Misa Crismal en la Catedral de Oviedo.

Presidida por el señor Arzobispo, Mons. Jesús Sanz Montes, contó con la presencia de un gran número de presbíteros diocesanos, ya que en el transcurso de la celebración renovaron sus promesas sacerdotales. Después, el Arzobispo bendijo los santos óleos, que el propio D. Jesús definió como «el aceite de Dios que la Iglesia prensa en la almazara de los sacramentos y la gracia con que fortalece nuestra frágil condición en el combate que a diario libramos contra las fuerzas del mal».

Puede descargar la Homilía completa en la página web del Arzobispado de Oviedo pinchando aquí.

La Misa Crismal

La Misa Crismal expresa la unión de la Iglesia diocesana, reunida en torno a su obispo, en la que los sacerdotes proceden a la renovación de sus promesas.

La celebración tiene lugar en la mañana del Martes Santo y no el Jueves Santo como señalan las rúbricas litúrgicas, al objeto de facilitar la participación de los sacerdotes de las zonas más lejanas y que así puedan atender el culto del Jueves Santo en sus respectivas parroquias.

Bendición de los óleos

En la solemne concelebración litúrgica son bendecidos los santos óleos que posteriormente se distribuyen en las parroquias de Asturias para la celebración de los sacramentos.

Hasta el altar son portadas tres ánforas. La primera, señalizada con un lazo con el color litúrgico blanco, contiene el crisma, integrado por aceite y bálsamo, que luego se empleará en los sacramentos del bautismo, confirmación y orden sacerdotal.

 

La segunda, con el color verde, es la del óleo de los catecúmenos que se emplea para ungir a los niños en el bautismo y, finalmente, la tercera ánfora, con el color morado, que contiene el óleo con el que se unge a los enfermos.