Cámara Santa

(Nota: Foto superior, tomada por “Ediciones Moro”)

Alfonso II el Casto, que siempre se consideró un “humilde siervo de Cristo”, mandó construir, en el siglo IX, la llamada Cámara Santa. Está formada por dos capillas superpuestas y sin ningún tipo de comunicación entre ellas. La inferior es la “Cripta de Santa Leocadia” y la superior la de San Miguel; nombre que le viene dado por el hecho de estar adosada a la Torre de San Miguel, edificación anterior a la misma y que es de los pocos vestigios que quedan del palacio de los reyes de Asturias.

Esta torre se puede hoy ver desde la “Capilla de Nuestra Señor de Covadonga” -al inicio de la girola de la Catedral- incrustada en sus muros. En el siglo XII esta capilla superior fue sometida a una profunda transformación. Se sustituyó la bóveda original de madera, propia del prerrománico, por una de cañón y se le añadió en su interior una serie de columnas decoradas con un apostolado románico, a fin de tratar de decirnos que así como el apostolado románico sostienen la techumbre de la capilla, del mismo modo los apóstoles –como bellamente dice un himno litúrgico- son “columnas de la Iglesia”. El piadoso rey, al construir este edificio, deseo que fuese el lugar donde se custodiasen las santas reliquias que el mandó traer desde el cercano Montsacro.

Tales reliquias habían llegado a Asturias desde Toledo -adonde habían sido trasladadas “desde distintos lugares” por los cristianos para evitar que cayeran en manos de los árabes, tras la derrota del ejército visigodo en Guadalete. La más insigne de todas ellas es el santo Sudario que se corresponde, según tradición, con el que fue colocado sobre el rostro de Jesucristo en el descendimiento de la cruz y hasta su definitivo entierro.

La contemplación de este santo lienzo nos recuerda que “por su sangre hemos recibido la redención el perdón de los pecados”. En este mismo lugar se custodian las cruces de los Ángeles y de la Victoria. Enseña, la primera, de la Iglesia ovetense y de la ciudad de Oviedo y la segunda del Principado de Asturias. Como fruto de las muchas reliquias que en esta Cámara Santa se guardan desde tiempo, casi podríamos decir, inmemorial, a la catedral de Oviedo se la llama la “Sancta Ovetenesis”.

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