El libro de los humildes: El retablo mayor

(Nota: Foto superior, Retablo de las Lamentaciones, Sala Capitular del Claustro)

El retablo mayor de la catedral de Oviedo es una de sus obras más hermosas. Lo inicia en el año 1512 Giralte de Bruselas, por encargo del obispo Valeriano Ordóñez de Villaquirán, y colaboran en los trabajos del mismo Juan de Balmaseda, Guillermo de Holanda y Esteban de Amberes. Se concluye en el año 1517.

Policromado por León Picardo, en tiempo del obispo Diego de Acuña, su estilo se encuadra dentro de las postrimerías del gótico y de lo que se ha venido en llamar hispano-flamenco.

Al contemplar esta «muestra» de la vida de Cristo, fácilmente se viene a la mente, de quien está familiarizado con la Biblia, la oración agradecida que salió del interior de Jesús dando gracias a Dios Padre porque los secretos del Reino se revelan a la gente sencilla.

Para la gente humilde, la que no sabía leer, fue construida esta magnífica obra de arte que tiene como finalidad iniciar en los secretos del reino de Dios a quienes la miran con fe.

Al anuncio del reino de Dios dedicó Cristo-Jesús toda su vida; una vida que se inicia con la anunciación -primera escena de la izquierda del piso primero- y que se concluye con la venida del Espíritu Santo -última escena de la derecha del quinto piso del mismo-. Lo anunció con su palabra y lo hizo presente con sus gestos salvadores que el retablo recoge algunos.

En el cuerpo central destacan tres escenas que sobresalen de entre las demás: la crucifixión, la asunción de la Virgen María y Cristo en majestad. Vienen, como a recoger, todo su mensaje. La vida de Jesús se encamina hacia la cruz y sobre ella ofrecerá el sacrificio de su vida; no es un sacrificio ritual sino existencial es decir: una vida que se hace obediencia al querer de Dios Padre, que desea establecer en lo creado, transformado por el amor que se revela en la cruz, una nueva humanidad cuya primicia es la Virgen María en el misterio de su Asunción a los cielos.

Sobre esta nueva humanidad reinará Jesús-Salvador que se representa en el Pantocrator de la última escena de la calle central.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR