Iniciación Cristiana

Bautismo de Jesús (Retablo)

Cuando se habla de «iniciación cristiana», se hace referencia a las etapas necesarias para entrar en la Comunidad Cristiana y en su culto.

Tertuliano solía decir que «los cristianos no nacen, se hacen». Partiendo de esta certeza, la Iglesia organizó un camino gradual y progresivo en orden a llegar a «ser» cristiano al que llamó «iniciación» en el sentido de injertar vitalmente en el misterio pascual de Cristo –que es de muerte y de resurrección- y en la vida de la Iglesia. San Pedro, en el sermón que pronunció en el día de Pentecostés (Hch. 2,37-38) dibuja, en síntesis, la estructura que debe de tener la iniciación.

Quien ha escuchado y acogido el misterio de Cristo, con la gracia del Espíritu Santo, consciente y libremente, busca a Dios iniciando, así, un camino de fe y de conversión. En el momento oportuno y como culminación de su camino de ser cristiano, recibe los sacramentos del Bautismo, Confirmación y Eucaristía, que en esta Santa Iglesia Catedral se celebran en el marco de la Vigilia Pascual, entrando a formar parte del cuerpo de Cristo que es la Iglesia.

 

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